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MONOGRAFICOS/
OPINION
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POR
UNA ORDENACION QUE PROTEGA LOS
HUMEDALES
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.Articulo
de Miguel Angel
Pavón
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Aprovechando
que hoy se
celebra el
día
mundial de los
humedales,
desde un
colectivo que
en los
últimos
diez
años
venimos
estudiando,
divulgando y
defendiendo las
zonas
húmedas
del sur de
Alicante,
queremos
alertar sobre
las negativas
consecuencias
que el
irracional y
especulativo
modelo
urbanístico
imperante puede
tener sobre
estos
singulares
ecosistemas. La
locura
urbanística
que se ha
adueñado
del País
Valenciano en
los
últimos
años,
más
acentuada en
las comarcas
alicantinas,
está
afectando
gravemente a la
conservación
de nuestros
humedales, al
mantenimiento
de un paisaje y
un
hábitat
del que
dependen
numerosas
especies de
fauna y flora.
Miles y miles
de viviendas
surgen por
nuestra
geografía
de forma
descontrolada y
anárquica
con el visto
bueno del
Ayuntamiento de
turno y de la
Generalitat.
Sólo en
las comarcas
alicantinas se
han presentado
proyectos que
en conjunto
podrían
suponer la
construcción
de más
de medio
millón
de
viviendas.Muchas
de esas
viviendas se
han proyectado
en el entorno
de nuestros
humedales,
desde la Marjal
de Pego-Oliva
hasta el
Embalse de La
Pedrera,
pasando por las
Salinas de
Calpe, la
desembocadura
del Algar, las
Lagunas de
Rabassa, el
Saladar de Agua
Amarga, el Clot
de Galvany, las
Salinas de
Santa Pola, la
desembocadura
del Segura, las
Lagunas de La
Mata y
Torrevieja.
Incluso El
Hondo, que
hasta ahora se
había
visto libre de
la
presión
urbanística,
forma parte ya
de esa
creciente lista
gracias al
polémico
PAI Dolores
Golf, aprobado
por el
Ayuntamiento de
Dolores sobre
1,6 millones de
metros
cuadrados de
huerta
tradicional
junto al Hondo
en los que se
construirían
2.600 viviendas
y un campo de
golf de 600.000
m2. Las
consecuencias
de ese cerco
urbanístico
son muy
diversas:
deterioro del
paisaje,
pérdida
de naturalidad,
aislamiento y
falta de
conectividad
ecológica
con el resto
del territorio,
proliferación
de
infraestructuras
(viales,
depuradoras,
desaladoras,
campos de golf,
tendidos
eléctricos,
gasoductos),
pérdida
de
hábitat
para diversas
especies
(muchas de
ellas
amenazadas) de
fauna y flora,
contaminación
de los recursos
hídricos,
incremento de
la
presión
humana. Todas
esas
consecuencias
las padecen ya
muchos
humedales
alicantinos, y,
lo que es
más
preocupante,
todo indica que
de seguir el
status quo
actual la
situación
se
agravará
en los
próximos
años.
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El
Clot de Galvany
va camino de
convertirse en
parque urbano
de las miles de
viviendas que
se han aprobado
en su entorno
en Santa Pola
(sector CJ-5) y
Elche (sector
AR-1), a las
que
podrían
sumarse varios
miles de
viviendas
más y un
macrocampo de
golf que el
nuevo PGOU de
Santa Pola
contempla en la
zona de
Balsares. En
Alicante, el
Plan Rabassa
sitúa
directamente
las Lagunas de
Rabassa dentro
de un parque
urbano rodeado
de 15.000
viviendas,
ignorando la
ley valenciana
de espacios
naturales, que
obliga a
calificar los
terrenos de los
humedales como
suelo no
urbanizable
protegido. Las
Salinas del
Pinet, que
forman parte de
las Salinas de
Santa Pola,
cuentan con una
urbanización
de 1.000
viviendas
(sector MR-9)
dentro de su
perímetro
de
protección,
una
urbanización
que a pesar de
haberse anulado
en 2003
mediante una
sentencia que
ganamos al
Ayuntamiento de
Elche, ha
continuado sus
obras con total
impunidad. Las
Lagunas de La
Mata y
Torrevieja
aparecen
rodeadas por
todo tipo de
edificios e
infraestructuras
en su
perímetro
de
protección,
existiendo en
este momento
proyectos para
construir
100.000
viviendas sobre
40 millones de
m2 de su cuenca
hidrológica
y
paisajística.
Y todo ello con
el visto bueno
de los
respectivos
ayuntamientos
y,
desgraciadamente,
en la
mayoría
de los casos,
de la propia
Conselleria de
Territorio.
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Es
urgente
articular
mecanismos de
protección
efectivos en el
entorno de las
zonas
húmedas
que frenen en
seco las
desmedidas
pretensiones
urbanísticas
que surgen en
casi todos los
municipios. Hay
que revisar el
Catálogo
de Zonas
Húmedas
de la Comunidad
Valenciana,
aprobado en el
año 2002
y que desde
entonces no ha
incluido ni un
solo humedal
más. El
Catálogo
debe incluir
más
humedales, al
igual que debe
ampliarse el
exiguo
perímetro
de
protección
de 500 metros
aprobado por la
Generalitat,
intentando
aproximarlo a
la cuenca
hidrológica
y
paisajística
de cada
humedal. Hay
que regular los
usos dentro de
dicho
perímetro
limitando las
posibilidades
de su
ocupación
urbanística,
evitando el
actual
vacío
legal al
respecto. Y por
último,
hay que
garantizar la
conexión
ecológica
entre los
humedales y el
resto del
territorio
mediante
corredores
suficientemente
amplios. Esas
mismas
exigencias
cabría
aplicar tanto
al Plan de
Ordenación
de los Recursos
Naturales
(PORN) como a
los nuevos
Planes Rectores
de Uso y
Gestión
(PRUG) de
nuestro
principal
complejo de
humedales, los
parques
naturales del
sur de Alicante
(El Hondo,
Salinas de
Santa Pola,
Lagunas de La
Mata y
Torrevieja),
documentos que
actualmente
están
siendo
ultimados por
la Conselleria
de
Territorio.
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Si
somos
inteligentes,
aún
estamos a
tiempo de
conservar un
legado natural
que debemos
ceder a las
generaciones
venideras en el
mejor estado
posible. Si no
lo hacemos nos
acusarán
por ello y por
vender nuestro
territorio y
nuestro
patrimonio
natural al
mejor postor.
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