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Un total
de 928.250 hectáreas en
España -126.263 en la
Comunidad Valenciana-, es decir,
un 2% del país,
está en riesgo «muy
alto» de
desertificación,
según datos del Ministerio
de Medio Ambiente recogidos en el
documento de Trabajo del Programa
de Acción Nacional contra
la Desertificación, de
julio de 2007 y que ayer se hizo
público. Asturias y
Galicia son las únicas
comunidades sin
riesgo.
Castilla-La
Mancha (203.362
hectáreas),
Andalucía (199.720),
Murcia (194.599), Canarias
(155.159) y la Comunidad
Valenciana (126.263) son las
regiones con más
superficie en riesgo alto de
desertificación. Pero
además, otras 48.159
hectáreas están en
esta misma situación
repartidas entre Castilla y
León, Cataluña,
Baleares, Extremadura y
Madrid.
La
desertificación se mide,
según la ONU, sobre la
base de indicadores
físicos y
biológicos, como aridez,
erosión (pérdida de
suelo), incendios
(proporción de superficie
acumulada recorrida por el fuego)
y sobreexplotación de
acuíferos. En el futuro, a
estos factores está
previsto sumar los de
carácter
socioeconómico.
Más
de un tercio de la superficie
española sufre riesgo de
desertificación porque
además del más
alto, tienen un peligro alto de
sufrir este problema otras 7,3
millones de hectáreas;
riesgo medio, 9,5 millones de
hectáreas; y riesgo bajo,
18,8 millones. Sólo
Asturias y Galicia se libran del
peligro de la
desertificación cualquiera
que sea su intensidad.
Las
zonas más afectadas son
las islas Canarias, junto con el
suroeste de la Península,
particularmente Alicante, Murcia,
Almería, Granada, el oeste
de Albacete y el sur de Cuenca,
con amplias áreas con
riesgo de desertificación
«alto» o «muy
alto». También
destacan el suroeste de
Córdoba y el sur de
Jaén, con grandes
extensiones afectadas por un
riesgo «alto»,
así como la provincia de
Tarragona y la costa de
Castellón.
Por
comunidades autónomas, de
nuevo Canarias y Murcia son las
que tienen una mayor
proporción de superficie
con riesgo significativo de
desertificación, con cerca
del 80% de su territorio
amenazado. Le siguen Castilla-La
Mancha, Comunidad Valenciana y
Andalucía, con más
del 50%.
Pero son
Andalucía y Castilla-La
Mancha las que, en
términos absolutos, tienen
mayor superficie afectada, con
más de cuatro millones de
hectáreas cada una. Muy
por debajo, se sitúa
Aragón, seguida de
Comunidad Valenciana, Extremadura
y Castilla y León, con
algo más de un
millón de
hectáreas.
España
es el país más
susceptible de sufrir los efectos
de la desertificación de
entre todos los de la costa norte
del Mediterráneo,
según la Agencia Europea
de Medio Ambiente. Ello se debe a
su morfología
montañosa con laderas
abruptas, las lluvias con gran
capacidad erosiva, condiciones
climáticas que van desde
subhúmedas hasta
semiáridas, temperaturas y
precipitaciones muy variables de
un año a otro y la
existencia de sistemas
sobreexplotados debido al
«delicado» balance
entre disponibilidad y el consumo
de agua.
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