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Un
informe del Observatorio
Medioambiental
Euromediterráneo sobre
demografía y medioambiente
en la Comunidad Valenciana
destaca el impacto ambiental del
incremento de población en
la provincia de Alicante y en
todo el territorio
autonómico. Este estudio
admite que el aumento de
residentes tendrá sus
consecuencias, entre las que cita
un incremento de los residuos
generados por la industria y un
mayor coste para mantener la
calidad de las aguas y la
depuración de las aguas
residuales. Además,
aumentará el volumen de
agua usada en la industria
extractiva y manufacturera,
así como el importe pagado
por el suministro de
agua.
Entre
las consecuencias sobre el
medioambiente también cita
el informe el aumento de la
cantidad y el coste de la
recogida de residuos urbanos. Una
de las conclusiones destacadas de
este estudio del Observatorio
Medioambiental es la mayor
dificultad para la
protección de los espacios
naturales: humedales, islas,
sierras litorales y espacios
naturales marinos.
Señala
el Observatorio Medioambiental
que en términos relativos
puede observarse un crecimiento
de la natalidad en la provincia
incluso por encima de las tasas
de España en su conjunto.
Durante 1977 la tasa bruta de
natalidad para la Comunidad
Valenciana era del 9,39 por mil y
en 2001 el 10,27 por mil, frente
al 10,03 por mil del resto de
España durante ese mismo
año. Sin embargo, con el
aumento de la inmigración,
Alicante, que es la provincia con
mayor capacidad de incremento
-con un crecimiento vegetativo de
1,57%- puede aumentar
significativamente su
población en los
próximos
años.
Además,
se advierte en este informe del
envejecimiento experimentado por
la población. Los nacidos
en la Comunidad Valenciana mueren
cada vez menos por el aumento de
la esperanza de vida.
La
provincia de Alicante destaca por
su mayor crecimiento natural en
comparación con el resto
de provincias de la Comunidad
Valenciana. El crecimiento
natural es un indicador
demográfico que mide la
capacidad que tiene una
población de superar las
bajas que sufre por la
mortalidad, por medio de las
altas que representa la
natalidad. La provincia
alicantina es la que tiene una
una mayor capacidad de
crecimiento, fijada en un 1,57%,
lo que significaría que
tardaría en duplicarse
unos 45 años. Son los
municipios costeros los que
tienen un crecimiento poblacional
superior a las localidades del
interior. Por contra, la media de
la Comunidad es de 0,99%, lo que
significa que la población
tardaría 70 años en
duplicarse.
Otro de
los indicadores del crecimiento
poblacional es el saldo
migratorio, que establece la
diferencia entre los emigrantes y
los inmigrantes. Alicante se
consolida cada vez más la
provincia de la Comunidad
Valenciana que atrae más
inmigrantes. El impacto sobre la
economía es más que
evidente. El profesor
Gómez Gil, director del
Seminario Permanente de
Inmigración de la
Universidad de Alicante, estima
que el colectivo de inmigrantes
genera entre el 7 y el 12 por
ciento del total del Producto
Interior Bruto (PIB) de la
Comunidad. Un informe del Banco
de España de septiembre
del pasado año reflejaba
este impacto de la
inmigración en el PIB
nacional, al cifrar un aumento en
dos décimas de la demanda,
la inversión y el empleo
gracias al fenómeno
migratorio. Una de las
consecuencias económicas
del aumento del número de
inmigrantes en la provincia es el
notable incremento del
envío de divisas a los
paises de origen de los
inmigrantes.
Áreas
de la provincia como la
Montaña está
experimentando un alto
índice de
repoblación gracias a la
llegada de trabajadores
inmigrantes. Después de
registrar un descenso en el censo
del 20%, en los últimos
tres años la tendencia se
está corrigiendo en varias
de estas poblaciones debido a un
mayor flujo de extranjeros. El
censo de población en los
municipios de la Montaña
alicantina refleja que los
residentes extranjeros suponen el
65% del total de
habitantes.
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