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BAIX
VINALOPO
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El
litoral del Baix
Vinalopó,
comarca de la provincia
de Alicante formada por
los municipios de Elche,
Santa Pola y
Crevillente, es una
franja de costa
mediterránea de
aproximadamente 30 kmts.
de longuitud
extendiéndose
desde la playa de Agua
Amarga en el norte,
hasta la desembocadura
del rio Segura en el
sur.
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MONOGRAFICOS
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CLIMATOLOGIA COMARCAS DEL SUR DE
ALICANTE
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-Laboratorio
de Climatologia - Instituto Universitario
de Geografia - Universidad de
Alicante
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Los
climas de las tierras
meridionales alicantinas,
comprende un conjunto territorial
extendido desde el cabo de la
Nao, en la Marina, hasta las
comarcas del extremo sur de la
provincia; Bajo Segura y Bajo
Vinalopó.
Climáticamente este
accidente geográfico, el
cabo de la Nao, representa la
divisoria entre dos espacios
contrastados, pues si bien hacia
el norte la línea de costa
se presenta paralela a los
vientos llovedores por excelencia
en estas tierras, los gregales,
hacia el sur la dirección
de la costa, de SW a NE, rompe
este paralelismo y, por ende,
salvaguarda al territorio
sudalicantino de los fuertes
temporales de levante, que azotan
con mayor asiduidad las tierras
del ángulo nororiental de
la provincia de
Alicante.
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Muestra de ello
es que, mientras ninguno de los
observatorios meteorológicos del
Marquesat desciende de los 600 mm de
precipitación media anual, las
poblaciones de la Marina Baja, a sotavento
del bastión de relieves de norte de
Alicante, que fuerzan el disparo en la
vertical de masas de aire inestables
vehiculadas por gregales y levantes, ven
mermados los totales pluviométricos
a registros que raramente exceden los 400
mm de media anual (Altea, 407 mm), al
tiempo que hacia el extremo sur la aridez
poco a poco se intensifica, descendiendo
la precipitación a registros medios
por bajo de los 250 mm.
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En líneas
generales, en todo este conjunto
climático, que comprende las
tierras litorales y prelitorales al sur de
la orla montañosa bética
alicantina, las precipitaciones son
escasas, irregulares y aleatorias,
la sequía veraniega se dilata
durante 3 a 5 meses, son pocos los
días de precipitación (no
sobrepasan más de 60) pero entre
ellos los aguaceros de fuerte intensidad
horaria otoñales acumulan un
volumen desorbitado del total anual, la
nubosidad es escasa (3'2 octas), el
número de días despejados es
alto (92), con casi tres mil horas de sol,
la temperatura media anual se acerca a los
18 ºC o la sobrepasa en el extremo
meridional, prácticamente no existe
invierno meteorológico, la
evapotranspiración potencial es
cuantiosa (Alicante: Thornthwaite, 896 mm;
Turc, 1.202 mm) y, por doquier, el
déficit hídrico es marcado
durante casi todo el
año.
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En todas las
estaciones meteorológicas, la curva
anual de precipitaciones registra pico
máximo en otoño (octubre),
mínimo en verano (julio), con
durísima sequía estival y
máximo y mínimo secundarios
de primavera e invierno. Como ejemplo, la
capital provincial, Alicante, se encuadra
en el marco de un clima estepario
cálido o subárido de
absoluta filiación
mediterránea, con totales
pluviométricos que varían
entre los 358 mm de Ciudad Jardín y
301 mm de El Altet, siendo la escasez de
agua el problema más acuciante,
grave y cotidiano al que se enfrenta no
sólo este espacio, sino
prácticamente todo el territorio
alicantino.
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Suelo cuarteado
tras una dilatada secuencia seca.
Posición periférica frente a
los flujos húmedos del oeste y
carácter subtropical acentuan la
aridez veraniega, resultado de exiguas
precipitaciones y elevados índices
de evapotranspiración potencial que
intensifican un estado de déficit
hídrico notable. La sequía
es un denominador común de este
espacio geográfico, pues pese a
concentrar volumenes de
precipitación que exceden los 800
mm en su ángulo noroccidental,
ninguna comarca escapa a las funestas
consecuencias de la pertinaz
sequía.
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Climáticamente,
las comarcas alicantinas del Bajo
Vinalopó y, especialmente, el Bajo
Segura, enclavadas ambas en el borde
meridional de la provincia de Alicante
comparten, aunque con matices varios, de
unos rasgos térmicos y
pluviométricos propios de una clima
mediterráneo subtropical seco y
semiárido (clasificación de
Papadakis), y esteparios cálidos
con lluvias de invierno según
formula Köppen. En este sentido, la
provincia de Alicante, catalogada como un
verdadero laboratorio de
Climatología, encuentra en este
espacio geográfico, en lo que a
precipitaciones se refiere, un polo
extremadamente seco que bien recuerda la
cercanía del corazón menos
lluvioso del conjunto del solar
peninsular, radicado en la seca
región del sureste ibérico,
concretamente entre el murciano cabo
Tiñoso y el almeriense de Gata. Es
de notar, partiendo de estos rasgos
climáticos que, si bien los
observatorios meteorológicos
más lluviosos de la Marina Alta
exceden los 800 mm de precipitación
media anual, caso de Tormos y Pego,
aquellos otros localizados en el Bajo
Vinalopó o la Vega Baja del Segura
no rebasan los 300 mm de volumen medio
acumulado a lo largo del año
(Orihuela, 297 mm; Crevillente, 277 mm;
Elche, 238 mm; La Mata en Torrevieja, 236
mm). Además, el balance se
recrudece hacia al sur, puesto que la
aridez y déficit
hídrico se intensifican en cuanto
las precipitaciones son más exiguas
e irregulares y la
evapotranspiración potencial
más acentuada. Esta irregularidad
en las precipitaciones se traduce en un
comportamiento dispar en los volumenes de
precipitación registrados entre
unos años y otros. Así, la
precipitación media anual enmascara
una realidad climática mucho
más compleja, pues si bien algunos
años totalizan registros por encima
de la media, a los que acompañan
jornadas con chubascos de
elevadísima intensidad horaria que
igualan o, incluso duplican la
precipitación media anual en menos
de veinticuatro horas, en otros los
períodos de indigencia
pluviométrica se dilatan durante
algún lustro. El repertorio de
secuencias secas vividas en territorio
alicantino comprende los períodos
de indigencia hídrica de 1841-1842,
1875-1879, 1909-1914, 1920-1921,
1935-1937, 1940-1941, 1944-1945,
1953-1954, 1973-1974, 1980-1985, 1990-1995
y 1999-2000.
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Niebla de
advección sobre el Hondo de
Elche-Crevillente. El predominio de
situaciones de calma atmosférica,
garantizada por las altas presiones en la
escena sinóptica, favorece la
proliferación de bancos de niebla
de irradiación nocturna sobre las
comarcas del interior alicantino. En
cambio, a favor de situaciones varias y
con un grado de ocurrencia menor, los
procesos de condensación
también operan en las franjas del
litoral y prelitoral como consecuencia de
la penetración de aire
marítimo y su contacto con la
superficie de tierra a menor temperatura.
Especialmente las comunicaciones de El
Altet ven paralizado su tráfico
aéreo a causa este fenómeno
atmosférico.Desde un punto de vista
térmico, las llanuras litorales
alicantinas registran temperaturas medias
anuales de alrededor de 18 ºC,
valores térmicos que son
ligeramente más elevados hacia el
extremo meridional, donde la isoterma de
18 ºC engloba a las comarcas del Bajo
Vinalopó y Bajo Segura.
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De este modo, el
invierno suele ser benigno, pues
ningún observatorio desciende de
los 10 ºC de temperatura media
mensual para el mes más
frío, enero (Alicante-El Altet,
11'6 ºC; Elche, 12'5 ºC;
Orihuela, 10'8 ºC; Pilar de la
Horadada, 11'7 ºC) y el verano lo es
muy caluroso, ya que aunque el efecto
dulcificador de la marinada refresca el
ambiente y lo hace bochornoso, la
cercanía del hogar de masas de aire
tropical acentuan con su proyección
el calor estival (soplo del ponent e
invasión de aire tropical
continental sahariano), con máximas
medias que exceden con creces los 30
ºC en julio y agosto (Orihuela,
julio 33'1 ºC y agosto 33'0 ºC)
y medias mensuales que suben de los 26
ºC en ambos meses (agosto:
Alicante-El Altet, 25'7 ºC; Elche,
28'5 ºC; Orihuela, 26'4 ºC;
Pilar de la Horadada, 11'7 ºC).
Aunque raramente las heladas afectan a
este segundo conjunto climático, es
de notar que coincidiendo con la
invasión de coladas de aire polar o
ártico no suele ser tampoco
infrecuente que el mercurio
termométrico se aproxime al punto
de congelación del agua en las
poblaciones próximas al espacio
litoral alicantino, trastorno
térmico que puede ser causa de
daños y pérdidas
económicas en explotaciones
hortofrutículas cultivadas en los
llanos de las vegas del Vinalopó y
Segura.
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En consecuencia,
el espacio geográfico alicantino es
partícipe de las influencias de un
marco de dinámica
atmosférica donde alternan, merced
a su ubicación latitudinal,
situaciones gobernadas bajo la zona de
circulación general del oeste,
preferentemente durante el invierno, y
tipos de tiempo que denotan rasgos de
subtropicalidad, fruto del juego del
cinturón de altas presiones
subropicales durante los meses
cálidos del año. Todo ello,
unido a factores intrínsecos, entre
los que sobresalen los de proximidad o
lejanía al mar, relieve, latitud y
situación particular en la cuenca
del Mediterráneo Occidental,
justifican la diversidad climática
provincial, con aparición de una
variado mosaico de climas, que comprenden
desde extensos conjuntos a ámbitos
locales o microclimáticos: clima
litoral lluvioso, radicado en la Marina
Alta; de montaña meridional, sobre
la serranía de Alcoy; climas
subáridos al sur del Cabo de la
Nao, extendido desde la Marina Baja, Campo
de Alicante y llanos del Bajo
Vinalopó y Segura; y clima
estepario en el Alto
Vinalopó.
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