Posidonia y CO2

Las Posidonias son un grupo de plantas marinas que habitan en el mar Mediterráneo y la costa sur de Australia. Forman praderas submarinas que tienen una notable importancia ecológica.

Muchos organismos animales y vegetales encuentran en ellas alimento y protección. Por otro lado, actúan como barrera y atenúan la fuerza de las corrientes y olas, por lo que reducen la erosión costera.

Posidonia oceánica

Sin embargo, en numerosas zonas las praderas se hallan en regresión debido al incremento de la presión antrópica sobre el litoral, sobre todo a causa de la contaminación y ciertas técnicas de pesca.

Una de las repercusiones de la pérdida de praderas submarinas guarda relación con la concentración de CO2 atmosférico. Su destrucción conlleva un problema doble: por un lado esas zonas dejan de capturar CO2 y, por otro, pueden convertirse en fuentes de ese gas cuando se degradan y liberan el carbono que la pradera había acumulado durante décadas o siglos (principalmente, en el entramado que forman sus rizomas, raíces y otros restos orgánicos en descomposición, junto con sedimento que se deposita encima).

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Instituto de los Océanos de la Universidad de Australia Occidental que ha evaluado si la replantación de praderas submarinas es eficaz para recuperar su capacidad como sumideros de carbono en un tiempo relevante para su gestión (décadas).

El estudio se ha realizado en la laguna costera de Oyster Harbour, al sur de Australia occidental. Este entorno alberga una pradera submarina de la especie Posidonia australis, que sufrió una reducción muy importante entre los años sesenta y finales de los ochenta del siglo pasado. A partir de 1994, la pradera se recuperó, en parte gracias a una serie de replantaciones realizadas hasta 2006 por uno de los autores del estudio. Para llevar a cabo la investigación, se han utilizado técnicas de datación del sedimento que han permitido cuantificar la acumulación de carbono en las zonas repobladas y la pérdida del carbono histórico en las zonas sin recolonizar. Se ha comprobado así que la revegetación de la posidonia favorece el secuestro de carbono.

La cantidad de este elemento retenido en los sedimentos aumentó en los lugares restaurados, en comparación con las zonas donde las praderas se habían degradado, y 18 años después de la plantación había alcanzado valores similares a los de las comunidades inalteradas. Pere Masqué, investigador de la UAB y coautor del estudio, señala que «el área potencial disponible para llevar a cabo proyectos de replantación de angiospermas marinas es enorme», y añade que «estos pueden ayudar a reconstruir los sumideros de carbono, así como a conservar los depósitos antiguos».

Fuente: www.investigacionyciencia.com