La revolución industrial llega a Elche

A mediados del Siglo XIX Elche era un pueblo fundamentalmente agrícola y la Revolución Industrial seguía sin llegar a la ciudad. La agricultura suponia el 70% de la economía local. El resto de la actividad económica se repartía asi: 10% profesiones manufactureras. 4% comerciantes y ganaderos. 2% nobleza local, terratenientes, rentistas y clero. 14% pobres sin recursos.

Existía en Elche una larga y vieja tradición alpargatera, que se remonta a la Edad Media, por lo que algunos pequeños propietarios y empresarios agrícolas decidieron invertir y desarrollar esa antigua tradición buscando una alternativa al campo. Un empresario destacado y pionero fue Don José María Buck, implicado siempre en la política, la empresa y la cultura de la ciudad.

En el año 1875 José María Buck compró la primera máquina para hacer alpargatas y modernizar su proceso de fabricación traída expresamente desde Inglaterra. Toda una novedad y un acontecimiento en la ciudad. Se puede considerar este hecho como el inicio y arranque de la industrialización de Elche.

A la iniciativa de se sumaron otros empresarios agrícolas como Ripoll, Ferrández… que empezaron a montar las primeras fábricas y talleres alrededor de los molinos de agua para aprovechar su fuerza. La luz eléctrica estaba aún por llegar.

Una nueva organización del trabajo fue implantándose poco a poco: las fábricas. Con ellas la sociedad tradicional ilicitana empezó a transformarse y el proletariado ilicitano comenzaba a aparecer.

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