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Elche 1936


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NARRACIÓN DE LOS SUCESOS DEL 20 FEBRERO / EL DIA QUE LAS IGLESIAS ARDIERON EN ELCHE

Miguel Orts Montenegro


• Domingo 16 Febrero – El líder de la Derecha Ilicitana, Juan Sansano Ibarra, actúa como delegado gubernativo en la jornada de elecciones generales del 16 de Febrero. Designa 40 agentes de vigilancia del proceso electoral entre elementos derechistas. La Derecha Ilicitana dispone de los 17 coches de alquiler de la ciudad y de un centenar de automóviles particulares. La izquierda utiliza a decenas de ciclistas para mantener la comunicación entre los colegios electorales. La jornada electoral transcurre sin incidentes destacables. Con arreglo al sistema electoral mayoritario, el Frente Popular obtiene los ocho diputados de la mayoría (entre ellos el ilicitano Ginés Ganga Tremiño) y la derecha los tres diputados de la minoría. Los resultados se darán a conocer el día 20.


• Jueves 20 Febrero – A las 10.30 horas el teniente de alcalde y alcalde accidental de la Comisión Gestora, Eloy Sánchez Guilabert, presenta su dimisión. El secretario municipal recibe un telegrama del gobernador civil para que cite a los concejales que componen el Ayuntamiento para la sesión extraordinaria a celebrar a las 14 horas. A mediodía, una manifestación encabezada por los concejales elegidos en 1931 se dirige desde la Casa del Pueblo al Ayuntamiento. La manifestación transcurre sin incidentes salvo un enfrentamiento verbal en la Glorieta entre un grupo de manifestantes y una persona que les increpa. En la plaza del Ayuntamiento se pronuncian discursos para celebrar el triunfo del Frente Popular y la comitiva sube al Salón de Sesiones. Allí se encuentra el teniente de la Guardia de Asalto José Sánchez Meseguer con una sección a su mando y con órdenes estrictas de no hacer acto de presencia mientras la multitud se agolpara en la plaza. Cuando los concejales ocupan sus puestos, el teniente, solo, abandona el Ayuntamiento.

• En el Salón de Plenos se celebra a la dos de la tarde la restitución del Ayuntamiento republicano cesado en octubre de 1934. Preside la sesión el socialista Francisco García Alberola y asisten 17 concejales. La sesión comienza con la lectura de un telegrama del gobernador civil en el que ordena el cese de la Comisión Gestora y la reintegración en sus puestos de los concejales elegidos por las urnas en 1931. Se levanta la sesión con el anuncio de que una hora después se celebre una sesión extraordinaria para el nombramiento del alcalde.

• Entre las dos y las tres de la tarde un grupo de personas asalta el local del Partido Radical en la Glorieta y son lanzados a la calle diversos enseres. El teniente de la Guardia de Asalto José Sánchez Meseguer, que según el informe del alcalde había comenzado a disparar en las Cuatro Esquinas, intenta evitar la quema y amenaza con su pistola a los asaltantes. Al no conseguirlo comienza a disparar y alcanza a seis personas, dos de las cuales morirán. El teniente es perseguido por un grupo de personas y huye por la Corredera hasta llegar al Hotel Sol donde obliga al conductor de un vehículo público a bajarse y huye en dirección hacia Alicante.

• A las 15.15 horas ingresa el primer cadáver en la Casa de Socorro. Se trata de Francisco Tejera Rubio, un muchacho de 14 años. La Casa de Socorro realiza un total de seis partes de heridos, uno de ellos muy grave, Pascual Miralles del Salvador, que morirá horas más tarde en el Hospital Provincial. Además, otro herido grave y tres más de pronóstico reservado.

• A las 16 horas se celebra la sesión extraordinaria para tratar la dimisión de Francisco García Alberola. Se acepta por unanimidad y se lleva a cabo la elección del nuevo alcalde. Escrutados los votos, Manuel Rodríguez Martínez es elegido alcalde presidente por 17 votos a favor y uno en blanco. A las 16.30 se levanta la sesión.

• Elegido alcalde, Manuel Rodríguez Martínez nombra al militante comunista Vicente Alcalde Butler jefe de la Guardia Municipal.

• Al Ayuntamiento llegan noticias imprecisas sobre el traslado a la Casa de Socorro de los heridos y sobre la existencia de alguna persona muerta. El alcalde se dirige entonces hacia el lugar de los hechos. Igualmente se dirigen a la Glorieta el secretario particular del alcalde Juan Vives García, el concejal republicano Juan Bautista Juan Vera y un brigada de la Guardia de Asalto. En la Glorieta, un sargento y unos guardias de asalto se abren paso disparando sus armas al aire y consiguen llegar a la plaza del Ayuntamiento donde son desarmados por un grupo numeroso de personas.

Durante la tarde y la noche del 20 de febrero son asaltados y quemados los siguientes lugares: iglesia de Santa María, iglesia de El Salvador, iglesia de San Juan, convento e iglesia de las Clarisas, Casino de Elche y Acción Cívica de la Mujer, Cámara de la Propiedad Urbana (calle de Obispo Tormo), Círculo Agrario Español (calle de Obispo Tormo), Partido Republicano Independiente (calle de Canalejas frente a la Glorieta), Partido Republicano Radical (calle de Sagasta frente a la Glorieta), Tómbola de la Glorieta, Derecha Ilicitana, JAP y peña El Corral (calle Sagasta), Juzgado Municipal, Círculo de Obreros de Facasa (Avenida de Labradores) y domicilio particular de Diego García Ferrández (paseo de Francos Rodríguez). En total, 14 asaltos.

• El alcalde Manuel Rodríguez Martínez envía el siguiente comunicado al Comandante del puesto de la Guardia Civil de Elche: «Al objeto de evitar desagradables incidentes y teniendo en cuenta que han cesado los actos que pudieran considerarse punibles, ruego a V. S. se sirva ordenar la permanencia en esa Casa-Cuartel de todas las fuerzas a sus órdenes, las cuales no deberán salir bajo ningún pretexto».

• Hacia las ocho de la tarde (según Juan Vives García) o a las 11 (Crónica de las hermanas Clarisas) el capitán del Ejército Antonio García Rodríguez, al mando de una compañía de infantería formada en la plaza del Ayuntamiento, lee un bando por el que se declara el estado de guerra quedando él como comandante militar de la plaza. Como primeras medidas se ordenan registros domiciliarios en busca de armas y se visitan lugares propicios para desmanes o alteraciones del orden público. El propio comandante militar visita por la noche los centros religiosos de la ciudad.


Viernes 21 Febrero – El abogado Francisco Valdés Casas (Izquierda Republicana) es nombrado gobernador civil de Alicante.

• El juez municipal Evaristo Olcina acompañado del secretario judicial realizan una inspección de todos los lugares asaltados el día anterior (14 en total). Tal informe será utilizado en el sumario de la Audiencia Provincial de Alicante.

• El alcalde Manuel Rodríguez Martínez encarga a José Vives Vives la misión de visitar las iglesias afectadas por los incendios. El arquitecto Santiago Pérez Aracil analiza el estado de los edificios afectados. Juan Vives García acompaña a su padre en la visita a Santa María y comprueba la destrucción de la imagen de la Virgen de la Asunción. El fuego no alcanzó la caja fuerte de la iglesia y días después, ante notario, se realiza una relación de lo allí existente en la que están presentes un hermano de Juan Vives García y Francisco Espinosa Gómez al que se le hace entrega de unos libros de La Festa.


Algunas conclusiones.
La documentación estudiada permite una reconstrucción incompleta de lo sucedido, pero caben algunas conclusiones:


1. Las autoridades municipales pudieron impedir las quemas y asaltos, – nada menos que 14 – tan sólo utilizando al medio centenar de guardias municipales. No se hizo y tal dejación de funciones cabe interpretarla como mera venganza por los encarcelamientos desde octubre 1934, el trato recibido por los presos políticos y el progresivo envenenamiento de la vida política, reflejado en la brutalidad de los textos publicados en la prensa local. Por poner un solo ejemplo: «Un alcalde sosialista/ que te la cara de flare/ dihuen que ha perdut la vista / de mirar tant a la llista/ buscant el nom del seu pare». El semanario «El Eco» de la Derecha Ilicitana se refería así en julio de 1934 al alcalde Manuel Rodríguez, hijo extramatrimonial de un importante empresario ilicitano. El insulto y la descalificación como fórmula habitual y a brutalización de la política.

2. Hechos muy similares tuvieron lugar en Alicante en la misma mañana, también con muertos a tiros y asaltos. El efecto mimético muy probablemente influyó en lo sucedido en Elche y en otras localidades, como Orihuela.

3. Una decena de mujeres 10 pasaron en la posguerra por un tribunal militar acusadas de provocar «incendios» y quizá 30 o 40 hombres, como máximo, fueron los protagonistas de los hechos que hemos narrado. Los nombres propios que hemos podido conocer confirman que hablamos de personas sin trayectorias políticas conocidas con anterioridad. Pudieron quemar y asaltar durante tres o cuatro horas seguidas sin que nadie les molestara.

4. Las interpretaciones sobre las actuaciones de los políticos locales en aquel día son meras especulaciones, en la medida en que no se pueden contrastar documentalmente. El alcalde socialista reelegido esa misma tarde del jueves 20 de febrero, Manuel Rodríguez Martínez, como única medida, nombró jefe de la policía local al militante comunista Vicente Alcalde Butler, cuya actuación no parece que fuera precisamente eficaz.

5. El diputado electo Ginés Ganga Tremiño escribió el 8 de marzo de 1936 una crónica de lo ocurrido, a la manera de un bombero pirómano: «La vida de dos hombres y la sangre de seis heridos vale más que las iglesias incendiadas () El 20 de febrero será fecha histórica en Elche. Hubieron muchos incendios que se olvidarán con el tiempo del recuerdo de las gentes () Han cremat la Mare de Deu d»Elch. Bonito tema literario. Perico Ibarra hubiese derramado unas lágrimas () Pasado, pasado ()».

6. En España, escribió en 1931 Fernando de los Ríos, «lo revolucionario es el respeto» y él mismo murió en el exilio. Hoy hemos mejorado, qué duda cabe, pero seguimos viviendo en un país moralmente subdesarrollado. Que el conocimiento de la Historia nos ayude a mejorar.


Fuente: Diario Las Provincias

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