Cuando el «Misteri d’Elx» se quedó para siempre

Salvador Brotóns Maruenda

Tras muchos años pleiteando y defendiendo la causa ante la Santa Sede para que se permitiera seguir representando “La Festa” dentro de la Iglesia, por fin, el 3 de Febrero de 1632 el Papa Urbano VIII promulgó autorización expresa para que la representación teatral de “La Festa de la Vila d’Elx” se siguiera representando en el interior de la Iglesia de Santa María.

Del contenido de dicha Carta Apostólica, dirigida al Rdo. Sr. Jerónimo de Torres, presbítero, canónigo de la S. I. de Valencia, entresacamos:

…“ Ordeno, que nadie pueda, bajo ningún motivo, molestar, vejar, estorbar o inquietar la posesión de La Festa por parte de los Ilicitanos, porque éstos, según la Santa Sede, desde tiempo inmemorial hasta hoy, con justos y legítimos títulos anteriores se han encontrado, y en el presente se encuentran efectuando y realizando en su lugar y tiempo el celebrar en pacifica y quieta posesión, y solemnizar la fiesta de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María con representaciones y cantos, según ancestral costumbre observada hasta hoy, tanto en el mismo día de dicha fiesta como en su víspera.” ….

… » Nos, por medio de la presente y en virtud de la santa obediencia mandamos de forma clara y por la Autoridad Apostólica, advirtáis y requiráis al Sr. Ordinario de Orihuela y a cualesquiera, bajo pena de 500 ducados de oro pagaderos en la Cámara, y en caso de que sea necesario, de excomunión y de otras sentencias, censuras y penas eclesiásticas …».

El llamado «rescripte pontifici», se puede pensar también que se trate de una sentencia firmada en nombre del Papa Urbano VIII por el Auditor general de la Curia de Causas de la Cámara Apostólica y Juez ordinario de la Curia Romana sobre el caso de Elche.

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